Diversidad entrevista a Sonia hermida
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¡Hola tuttifrutere! Como ya comenté en el e-mail de resumen de verano, han llegado cambios a la dinámica de este blog, y uno de los cambios es que puedo agradecer muchísimo a personas como Sonia, que participen en este blog.

¿Quién es Sonia? Pues una mujer a la que le he dado bastante la lata para que nos compartiera su perspectiva sobre la diversidad ya que convive con ella (aunque si tus ojos no han sido capaces de verlo, te diré que la diversidad está en todas partes)
Como ya sabes he hablado antes sobre este tema y el TDAH pero no sentía dar una visión más allá de mi opinión subjetiva y por lo tanto le solicité a Sonia un aporte, que considero muy valioso, a este blog, compartiendo con nosotres su visión sobre este tema.
Os aseguro que su forma de expresarse no me puede gustar más. Espero tus opiniones en los comentarios y al final del post te dejo una breve presentación de esta bella y luchadora persona así como un enlace a su blog.

Cuando Mónica me invitó a colaborar en su blog y a exponer mi experiencia en el mundo de la diversidad le dí una y mil vueltas sobre cuál era el enfoque que debería darle a este texto. En todas esas vueltas llegaba siempre a la misma curva:
 

“¿Qué me gustaría transmitir a sus lectoras/es? ¿Cuál es el mensaje?”

Así que voy a empezar por ahí: El mensaje es que TODOS/AS SOMOS IGUALES Y TODOS/AS SOMOS DIFERENTES. Tan complicado y tan sencillo como eso.
La cuestión es que existen diferencias que son más notorias para la sociedad y que, por desgracia, acaban creando en nuestro día a día una serie de barreras que a veces son casi infranqueables.
Mi nombre es Sonia (esto ya te lo habrá dicho Mónica) y me dedico a mil y una cosas. Me gusta pensar que soy luchadora y resiliente, pero sobre todo y ante todo, la principal aspiración que tengo en esta vida es que mi familia sea feliz. Soy periodista, comunicadora, amante, madre de dos niños preciosos, me gusta la música, aprender, avanzar y, aunque no me guste tanto, en el reparto de cartas me ha tocado el papel de luchar.
Mi hija mayor nació hace ahora seis años. Un bebé feliz y sano que nos regalaba sonrisas a diario. A los cinco meses contrajo una meningoencefalitis herpética. Fue el arranque de una pesadilla que duró meses y que dejó graves secuelas.
No me voy a recrear en los detalles por muchos motivos, entre ellos, el principal, que me niego a que nadie nos tenga lástima porque no es eso lo que merecemos ni deseamos. La meningo dejó a su paso una lesión cerebral que le ocasiona distintas limitaciones y peculiaridades:
  • serias dificultades en la comprensión oral,
  • limitaciones en la comunicación (apenas puede articular unas cuantas palabras),
  • estereotipias (movimientos puntuales involuntarios),
  • dificultades en su coordinación y psicomotricidad fina, etc

 

Nada de eso nos ha impedido ser una familia feliz y eso es lo que quiero que te quede claro porque estoy un poco harta de esa imagen lastimosa y triste de la diversidad funcional. No vivimos en un mundo oscuro, vivimos en el mismo mundo y tenemos la misma luz.
 

Mi hija va a una escuela ordinaria y lucharé porque lo siga haciendo. No necesitamos ser segregados en guettos ni tratado como seres “especiales”

Ya que escribo para el blog de Mónica y sé que ella os tiene acostumbrados a una sinceridad brutal permitidme que yo también os abra un poquito el corazón.
Los/as niños/as y adultos/as con diversidad funcional no son seres “especiales” ni han sido “tocados por las manos” de ningún Dios ni ninguna de esas frases bonitérrimas que se suelen oír.
Reconozco que prefiero que se intente buscar una frase o explicación bonita a que se les maltrate directamente, por supuesto, pero, por desgracia, muchas veces este tipo de explicaciones se utilizan como escudo ante algo que nos cuesta comprender y, lo que es peor, acaban en un
Diversidad funcional
“¡Qué se le va a hacer!”
Yo te diré lo que se va a hacer:
Vivir de una vez por todas aplicando la inclusión.
Todos/as formamos parte del mismo mundo, de la misma realidad y todos/as podemos aprender de todos/as. Nunca te olvides de eso y no minusvalores a un niño o a una mujer adulta por estar en silla de ruedas, ser sorda o no poder hablar. Si bien es cierto que acercarse a una persona con diversidad funcional a veces nos cuesta un trabajo extra (como siempre que nos acercamos a realidades que desconocemos) merece la pena.
Piensa en lo que pasaría si te vas a vivir a un país cuya lengua no comprendes y no hicieras ni el más mínimo esfuerzo por aprender y adaptarte. ¡La de cosas que te perderías! Sería casi imposible que tuvieses un trabajo o simplemente hacer nuevos amigos, ¿verdad? Pues en el mundo de la diversidad funcional sucede exactamente lo mismo.
Y no digo que el esfuerzo tenga que venir sólo de una parte, ni mucho menos. Mi hija no ha dejado de esforzarse y trabajar ni un solo día de su vida ¡ni uno! ¡ni en vacaciones! Tan sólo descansa de sus clases de diferentes apoyos en agosto pero, incluso en pleno verano para ella hay tareas diarias que suponen un esfuerzo que multiplica por tres el de cualquier otro niño. ¿Te imaginas lo que es eso? ¿De verdad te parece tan difícil tratar de acercarte a la realidad de las personas con diversidad funcional? ¿Comprenderles, aunque sólo sea un poco? ¿Ser más empático/a? ¿No crees que es algo que les debes también a tus hijos/as?

Hay una frase que escuché una vez y que me parece que lo resume todo:

“El nivel de desarrollo de una sociedad se puede medir perfectamente por cómo trata a las personas con diversidad funcional”.

Es bastante sencillo, en realidad, te invito a tratarlas simplemente como lo que son: PERSONAS CON LOS MISMOS DERECHOS QUE TÚ. Si eso se aplicase en el día a día no sería necesario volver a escribir nada más sobre el tema y mi familia y millones de familias serían felices.
Si haces click en su imagen accederás a su blog 🙂

¿Qué te ha parecido esta aportación? ¿Conocías a Sonia? ¿Te has sentido identificade? ¿Quieres aportar tu perspectiva? Cuéntanos lo que piensas en los comentarios, estamos deseando saber qué opinas. 

8 Comentarios

  1. Hola, un post muy interesante de un tema que aún muchos ven como algo superficial: la inclusión. Aunque entiendo que como madre una se niegue a que los hijos sean tratados como menos, también es cierto que dependiendo de cada caso es necesaria cierta atención que tristemente en los colegios regulares no está disponible, hablo desde la experiencia en mi país Panamá. Aunque vamos avanzando seguro que se puede hacer mucho más, invertir en más herramientas para los colegios y encargados de los niños y adolescentes, facilitar el acceso a las terapias a todos por igual, hay tanto que hacer y que como hablas en el post a veces la sociedad prefiere usar frases lindas antes de actuar, tristemente muchos padres lo hacen igual. Hay que luchar, intentar, y si se fracasa se intenta otra vez.

  2. Ays, Vanesa. El MBD fue una locura. Mi primer gran evento de bloggers de maternidad y yo más perdida que un pulpo en un garaje, así que no, casi ni hablamos, pero nos vemos todas las semanas en redes sociales y blogs. ¡Menos mal!
    Tú sí que tienes sentido del humor y grandeza. Más gente positiva, con buen humor y luchadora como tú es lo que necesita este mundo para ponerse de verdad del revés, bonita!!!

  3. Hola Vanesa!! 🙂
    ¿Verdad que es única? Por eso me siento muy afortunada de que dejara ese trocito de todo su ser, en este mi hogar.

    Dejas entrever ser así de especial como hablas de ella, porque sabes reconocer lo bueno!! 😉

    Muack! gracias por pasarte

  4. Conocí a Sonia unos minutos en el MBD, pero realmente el contacto ha sido más por RRSS. Admiración es poco. Como profesional y como persona. Me encanta cómo transmite, cómo vive su vida del revés. Ella ya sabe que compartimos muchas cosas, muchas. Esa forma de afrontar la vida con fuerza, optimismo, resiliencia y humor que la definen hacen que me sienta muy identificada. Magnífica entrevista, enhorabuena!!!

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