el sentimiento y el sentido de sentirse papá
En esta ocasión he invitado a Víctor Sanchez, un papá activista social de tomo y lomo, del que me ha cautivado su mente abierta, su lucha, su autodedicación y sobre todo, su forma de expresar y comunicar.
En su Facebook -encontrarás sus datos al final del post- nos aporta contínuamente noticias e información actual y de interés que son una fuente de aprendizaje contínuo y que creo que son de esas amistades virtuales que merecen mucho la pena seguir.

 

Hace unos días le propuse que redactara un post sobre lo que significa realmente ser padre, aceptó rápidamente y ahora se nos queja 😉 Vamos a ver qué nos cuenta y cómo nos hace reflexionar. Espero que te guste.

 

Ser papá en el siglo XXI

Me piden escribir un artículo sobre lo que realmente significa ser “papá”, desde la honestidad y sinceridad personal, y cometo el error de decir “sí” antes incluso de saber qué es lo que voy a escribir…

Error de principiante.

Supongo que intento mirarme en el espejo del tiempo, para intentar llegar a la conclusión de en qué momento sentí que yo me convertí en padre, y no se encontrar el momento exacto en que se produjo.

En los hombres se da una doble paradoja.

No puedo hablar ni tratar de transmitir lo que significa ser madre para una mujer, porque sonaría tremendamente vacío y hasta casi ridículo desde el punto de vista de un hombre.

Pero quizás trato de justificar para llegar a alguna explicación que oculte mis limitaciones como padre, ese histórico sentimiento de madre que, vosotras, desde un punto estrictamente biológico, empezáis a desarrollar mucho antes del momento del parto.

Por otro lado, históricamente a los hombres se nos ha alejado del ámbito familiar de una manera casi “traumática” o como poco perjudicial – o mejor dicho, siendo justos, a la mujer es a la que se le ha circunscrito al ámbito privado, doméstico y de cuidado de los niños-, y se nos ha inculcado nuestra posición en el núcleo familiar, como baluarte sustentador del equilibrio, la autoridad y la economía del hogar – algo que por otra parte nos ha perjudicado y favorecido en la mayoría de los casos, todo sea dicho de paso, porque si no, con anterioridad nos hubiéramos planteado hacer las cosas de otra manera, es evidente-.

Paradigmas, estereotipos de género, de los que podríamos estar hablando durante días enteros tratando de empezar a derribarlos.

Así que,

¿en qué momento un padre se empieza a sentir “papá”, si no lo tiene integrado de manera física, y la castración de las emociones y sentimientos a los que nos tienen bien acostumbrados desde pequeños nos limitan de forma tan evidente y profunda en nuestra madurez para “sentir” cosas que no hemos tenido la posibilidad de experimentar previamente?

Difícil respuesta tiene la pregunta.
Qué significa ser padre

A nosotros, desde el momento en que nacemos, nos han enseñado a jugar a competir, a pegarnos y a matar básicamente – juguetes, videojuegos, TV, etc – . Dicho esto, desde un análisis breve y un tanto superficial, pero con no poca razón en su trasfondo real.

Todo lo contrario de lo que debería suponer ser padre, que es, cuidar, desarrollar, ayudar y acompañar esa vida que la madre ha traído al mundo – y hacerlo de forma conjunta y corresponsable-.

Es evidente, que cada padre podrá hablar por sí mismo, porque cada hombre sentirá esa sensación, ese despertar en situaciones y en momentos bien diferentes.

Lo que sí yo tengo claro, desde mi única experiencia doble como padre, es que el sentimiento de querer ser padre vino antes del primero de mis hijos, pero el sentimiento de sentir que ya soy “papá” llegó sensiblemente después del nacimiento de mis dos criaturas.

Dicen que las grandes decisiones, los grandes cambios en tu vida, llegan en momentos de crisis, y que cuanto más mayores y profundas son esas experiencias, con más fuerza resurges de tus cenizas, y la conciencia, ¡¡¡por fin!!!, tantas veces desaparecida en el ámbito masculino interior, toma cuerpo y presencia, y después de años de no sentir un vínculo especial, profundo y sensible hacia tus hijos, empieza a florecer.

En mi caso tuvo que llegar ese momento de crisis, para darme cuenta de en qué situación estaba inmersa mi vida, hacia donde quería ir, y, sobre todo, plantearme si la paternidad era todo este intercambio de funciones en las que más parecía un trabajo o profesión más a horario completo (colegios, comidas, horarios, baños, deberes…), que una etapa vital en la que estaba acompañando y ayudando que dos vidas desde el primer día que pusieron sus piecitos en este mundo, eran -parte de-responsabilidad mía.

Responsabilidad entendida no desde el significado que todos conocemos, sino desde el sentimiento, de saber que la vida de tus hijos, su desarrollo emocional, su identidad individual, su amor bien desarrollado, su confianza y autoestima, su sensibilidad hacia los demás y tantas y tantas otras cosas, “dependen” de mi influencia, de mi ejemplo, de mi cariño y de mi amor, y del respeto por encima de todo ante sus personas.

Y es entonces, solo entonces, cuando empiezas a imaginarte el significado de la palabra “papá” en toda su extensión y profundidad.

Y vislumbras un camino y un horizonte poco menos que infinito, sin prisas por recorrerlo, y con ganas de disfrutar del camino.

Porque de todos es sabido que lo mejor de los viajes no es llegar a tu destino, sino disfrutar del camino.

Y en esas estamos, tratando de disfrutar de un camino apasionante, que hace poco tiempo que cobró un sentido tremendamente especial, y que queremos mantener por encima de todo.

Estamos escribiendo los primeros libros de paternidad de nuestras respectivas bibliotecas, porque no existe ningún libro de texto que nos haya enseñado en qué consiste esto de la crianza desde la perspectiva del padre.

Desde nuestra experiencia, desde nuestro sentir, desde nuestro compartir, estamos transitando por caminos por los que nuestros antepasados varones no tuvieron la oportunidad de hacerlo -no al menos de la forma en la que nosotros lo estamos empezando a hacer-.

Lo vemos y lo sentimos así, cuando en nuestras reuniones de Círculos de Hombres, vemos a otro tipo de hombre, cuestionándose sus propias paternidades, poniendo en práctica modelos de paternidad amorosos y respetuosos, como nunca antes se habían conocido.

Y de ese compartir, sigue creciendo y desarrollándose ese sentimiento de “ser papá”, ayudado por supuesto del constante y continuo aprendizaje que nos brindan nuestros propios hijos.

Auténticos artífices de nuestras respectivas transformaciones.

 

Víctor Sanchez
Autor: Víctor Sanchez

44 años. Padre de dos hijas/os, de 11 y 8 años. Descubrí hace tiempo la frase “Dentro de cada hombre hay una revolución interior pendiente”. Trato de ponerla en práctica a diario, implicándome al máximo en un tipo de paternidad más respetuosa y cercana, y en proponer una nueva masculinidad, lejos de los roles y costumbres que hasta ahora han marcado el género masculino en esta sociedad” (“La revolución será feminista o no será”). En definitiva, buscando siempre nuestra mejor versión de nosotros mismos.

Voluntario en :Círculo de Hombres  

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